La Gravedad de los Asuntos

“Bastaron unos segundos en gravedad cero para experimentar la eternidad, dar cuenta de una historia, romper un paradigma, liberar una molécula, tener una ilusión, experimentar el movimiento sin conocer referencias, para que lo inútil se haga útil, para hacer de dos cuerpos poesía y buscar el abrazo imposible”.

La luz es amarilla. El avión vuela a más de diez mil metros del suelo -allá donde los árboles y las personas parecen hormigas-, y por dentro la luz es amarilla. No hay ventanas, ni asientos, ni asistentes de vuelo ni cinturones de seguridad. Las paredes y el suelo están forrados de colchonetas y los pasajeros se sostienen de unas barras de metal en las paredes.

En ese cuarto cálido vuelan diez personas, uno enfrente del otro. Son diez uniformados con una especie de mameluco azul. En sus espaldas cargan un paracaídas, tienen un arnés que los sujeta del avión y cada uno tiene amarrada una cámara en la cabeza.

De pronto se dejan de escuchar los motores y las turbinas. Sus cuerpos flotan y el avión se mantiene en silencio. Todo es silencio.

Durante unos segundos, los pies y las manos se elevan hacia el techo en una especie de movimiento involuntario. Es como querer resistirse al estornudo y cuando el cuerpo ya no puede más, uno simplemente se deja llevar. Las cejas y las comisuras de la boca van hacia arriba. Los cabellos y los talones de los pies se encuentran en el techo del avión y no hay manera de regresarlos al suelo. Izquierda, derecha, algunos arriba y otros abajo. No hay ventanas ni dirección. No hay horizonte, ni tiempo.

Gravedad cero se llama.

Dejarse caer y sentir el momento justo cuando la gravedad desaparece. Galileo lo notó en el siglo XVI y ahora los astronautas lo practican en sus entrenamientos. El avión se eleva al cielo y después desciende en caída libre. Lo repite diez veces en vuelos parabólicos de 30 segundos, con un total de cinco minutos de ingravidez. En una caída larga es tan corto el tiempo que la gravedad se hace casi imperceptible. Sin aire, como en este avión sin ventanas, los cuerpos flotan. Al dejarse caer, la gravedad desaparece.

Pero , ¿qué es la gravedad? Es la pregunta a la que tiene a Nahum, Ale, Iván, Fabiola, Marcela, Arcángel, Juan José, Tania, Gilberto y Miguel, nueve artistas mexicanos y un científico, intentan encontrarle una respuesta , en estee avión es: ¿Qué es la gravedad?.

Junto a ellos despegan libros de texto, una Biblia y una Constitución Mexicana, un artista se preguntabusca responder su interrogante: ¿cuánto pesan las ideas? También vuelan las hojas de papel y los cabellos, ¿cómo explicarle eso a la mente? Flota y se atraviesa un reloj de arena, y es que ¿cómo pasa el tiempo cuando no hay gravedad? Un artefacto parecido a una máquina de volar se cruza entre los viajeros, ¿cómo hacer útil lo inútil? Y una caja transparente con frases en distintos idiomas hace preguntarse, ¿cómo entender el espacio si no nos entendemos entre nosotros?


La gravedad de los asuntos, es el nombre del proyecto.

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